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Desde
el comienzo de los años 60, el pintor Juan José Balzi viene
desarrollando una pesquisa plástica que él llama "Imágenes
de 3ªGeneración", una pintura de comunicación" que vendría
a ser la interferencia pictórico-gestual sobre imagenes del
"massmedia" con intención crítica o estética. |
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Independientemente
de la liberación de lazos académicos que este nuevo lenguaje
dió a la pintura del artista, la técnica de reciclaje de
imágenes y materiales y una cierta irracionalidad en la
ejecución permiten a sectores pobres de la población expresarse
artisticamente. En l994 Balzi fué invitado por la Secretaria
de Estado da Cultura de São Paulo a dirigir el primer Taller
de Pintura y Graffitti "Meninos de Arte", un proyecto
que visava explorar las posibilidades de colaboración entre
pintores, grafiteros y niños de la calle en un trabajo artístico
único.
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Los adolecentes fueron inducidos a ver y tratar el espacio
en que vivian de manera diferente: cuestionando sus
signos y símbolos y definiendo sus receptores. Las clases
incluían ejercícios de composición, gestualización,
pesquisa de colores y trabajo en equipo hasta llegar
a la realización de murales en calles y edificios públicos.
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Además
de dos grafiteros, Balzi contó con la colaboración de Sabine
Röck, pedagoga social de la Universidad de Tübingen, Alemania
y de la artista plástica Dália Rosenthal.
En
l997 el Goethe Institut de São Paulo presentó, por primera
vez, obras de Juan José Balzi junto con las de los adolecentes
de los talleres de l994 y 96, y en 1998, junto con el Stadmuseum
de Tübingen, organizó, en Alemania, la exposición "Balzi y
los Meninos de Arte".
A continuación la Secretaría de Cultura de la Municipalidad
de Santo André incorporó el taller: en el barrio de Cata Preta
fue perfeccionada y definida una metodología que acaba de
ser registrada en el Ministerio de Cultura con el nombre de
"Oficina de Pintura e Grafite Meninos de Arte". |
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Massacre
I.
1996.
Fabio (17 años).
Latex
sobre impreso.
31 x 25 cm.
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Massacre
II.
1996.
Fabio
(17 años).
Latex
sobre impreso.
31 x 25 cm. |
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Menino.
1996. Marcus Vinícius (7 años).
Latex
sobre impreso.
29 x 36 cm. |
Pichação.
1996. Mauricio (17 años).
Latex
sobre impreso.
34
x 58 cm. |
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Mural
para TV Arte de Alemania. 1995. Edificio de la Pastoral del
Menor.
Bruno (15 años)
y Romulo (16 años).
Latex y alquitrán
sobre collage.
400 x 300 cm. |
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Pichação.
1999.
Priscila (14 años).
Latex
sobre foto.
30 x 32 cm. |
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Intervención.
1999. Terezinha (13 años).
Latex
sobre foto.
30 x 42 cm. |
Pichação.
1999. Robson (13 años).
Latex
sobre foto.
30 x 42 cm. |
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Comercio
Pedófilo. 1999. Gabriel William (12 años).
Proyecto para el mural del C.C. Cata Preta. |
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| Panel
de 363 x 119 cm. 1998. Anderson (13 años)
y Luiz Carlos (12 años). |
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Detalle
del
panel anterior. |
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Los
trabajos de los adolecentes dialogan de manera más que directa
con los del maestro. La capacidad de expresión subjetiva despertada
en estos niños muestra la amplitud del fenómeno conocido como
"ósmosis", pues aunque estos individuos hayan sido constantemente
estimulados, el hecho es que fueron encontrados absolutamente
"crudos" y los niveles alcanzados en las obras, tanto en el
aspecto plástico como en el de la crítica social contenida
y también en el personal, son excelentes.
(...)
Que los niños son una fuente inagotable de creación, todos
lo sabemos, pero aquí estamos hablando de individuos que desde
muy temprano poseen una exagerada dosis de motivos para alimentar
su expresionismo, sobre todo si tomamos como verdadera aquella
relación "arte-dolor". Tenemos entonces la clara impresión
de que existia la necesidad de que se activase la llave de
una compuerta, permitiendo salir el líquido que ya trasbordaba
el vaso y, aunque existan varias maneras didácticas o no,
de liberar estos niños (incluso en el aspecto material), confieso
que como resultado final plástico nunca había visto nada tan
próximo a una verdad. En estos trabajos es visible también
todo un muestrario de la problemática cultural de las metrópolis
brasileñas, con sus niños tirados en la calle, a la espera
de que ocurra algo. Una clara respuesta de que aún al margen
de la llamada "sociedad", ellos saben lo que está ocurriendo
aqui y en el mundo y tienen una opinión individual al respecto.
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| Dália
Rosenthal, 1996. |
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